domingo, 30 de enero de 2011

Almas

Entrega su bandera al temor,
de una batalla jamás librada.
Lo posible queda en el éter,
y lo único tangible, es la derrota.
Desea que la oportunidad
retorne por su ventana. Y se presente
como la mariposa que encarna en sus colores
las almas de los que habiendo reñido,
fueron caídos.
Que encienda en su corazón
la flama de los guerreros que no ceden al miedo.
Sueña con los desquiciados que se animan
a romper utopías con sus manos.
Con los que sangrando intentos,
saben,
que su destino esta hecho
con los pasos que han dado.



Francisco Fariña

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