jueves, 29 de abril de 2010

El zumbido bobo

Fue el zumbido bobo lo que me despabilo de mi sueño
Otra vez ahí, delante de mí intentando confundirme, idiotizarme.

Pienso para mí, no cambia mas, solo quiere que sea su esclavo
Quiere borrar el arco iris que tanto me costo dibujar, otra vez

No puedo volver a caer, tengo que darle la espalda hasta matarla
Pero ese resplandor llamativo engañoso, nos hace pensarla indispensable
Nos vuelve zombies de la madrugada, mantienen a la bestia calma.

Hoy nos repite lo que ayer dijo, mañana nos darán las sobras.
Al observar la pantalla se ven las marionetas, al pensarlos se ven los hilos
Sus voces se multiplican en el aire y todas emiten un solo mensaje.

Existe una verdad la podes comprar desde tu radio o tu celular.

Francisco Fariña

martes, 13 de abril de 2010

El diablo detras de la barra.

Ver desde el camino un bar es algo normal, como me considero alguien normal entro a mirar. No me sorprende lo que adentro hay, tal vez eso sea lo único anormal del relato.

Hay en una mesa que carga ya varios lamentos, un viejo de cuarenta años demasiado vividos, se le escapo la juventud entre las botellas verdes que malamente desahogan sus penas. El néctar bordo es ya, su única compañía, fue ese dulce veneno, que por celos, lo alejo del verdadero amor. Pienso para mi “no quiero terminar así”.

Al este del bar hay una mujer, que según cuentan perdió el norte y va todas las noches a buscarlo entre las mesas. Nunca hay respuestas, cada naufrago se aferra a su tabla como en aquella canción. Pienso para mi “no quiero terminar así”.

Detrás de la barra del bar esta el, al que dado lo que veo, lo llamare diablo, no es mas que otro miserable que se alimenta de las penas ajenas, tal vez así sienta su cruz menos pesada. Y digo para mi “definitivamente no quiero ser como el”.

Francisco Fariña

martes, 6 de abril de 2010

Sonrisa misteriosa

Su sonrisa de costado esconde un misterio
disimula un secreto que lo hace reír
sus ojos, cristalinos, sin mirar ven lo ajeno
mientras dentro ellos inventan criaturas por venir

y sus manos son quizás, por tener ese talento
la parte de su cuerpo que mas llego a querer
porque plasman, resueltas en su cuaderno
todo aquello que habita dentro de su ser

acarician lentamente las teclas del piano
eses dedos agraciados que no para de mover
creando así, con inseguridad en vano
la melodía mas hermosa que yo voy a conocer

esas mano me toman, firmemente, sin dudarlo
cuando estoy en el abismo, y con miedo de caer
me contienen, suavemente, en un tierno, fuerte abrazo
me sujetan, y me empujan a volver a creer


incluso a veces, se transforman, y me cuentan otra historia
cuando libres, y curiosas, me investigan para ver
me atrapan en sus yemas, rápidas y temblorosas
y en ellas muere mi pulso, para volver a nacer.

C.S.