Con la mirada del alma
nos comprendió, libertad
Pero mantuvo distancia
el hombre y el amor, asustan
Jamás nos dio la mano
tuvo miedo del abismo
¿En que nos convertimos
cuando muto en soledad?
Callaron todas las palabras
y nosotros somos nuestros
Se hundirán los cielos, allá lejos
y seguiremos siendo nuestros
Asoma su flor, tan bella
que para nada nos tienta
La conserva en su pecho
pero jamás se nos acerca
Bien sabe, ahí profundo
que es igual a nosotros
Chocaron nuestras almas
ella igual, todo lo niega
Azules se tiñeron los soles
y nosotros somos nuestros
Cuando sean dueños, allá lejos
seguiremos siendo nuestros...
Juan Francisco.
lunes, 29 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Años
Al lado se sienta una chica de anteojos que pareciera tener más edad de la que seguramente tiene, muy bonita y vestida como si viniera de otra época. Al instante empieza a hablar de historia (quizás por eso tenga esa apariencia), que mas decir, hablar de historia es hablar para nunca terminar.
En frente alguien se ríe cuando yo confieso que tengo convicciones, pareciera tomarme como un estupido más. El enojo es inevitable, pero mas tarde recuerdo que la condición de quien no tiene pasión es justamente creer que la mediocridad pasa por quienes la tenemos.
A todo esto la chica sigue hablando, ya esta por el año 1945 aproximadamente, la historia relatada pasa en segundos, ironía pura ironía.
En su narración para nada objetiva, (aunque ninguna lo es en verdad, pero esta no lo disimula) manifiesta su pensar, y debo decir que me sorprende, la juzgue mal (pensé que era mas parecida a mi), si soy humano juzgue sin conocer, voy a tratar de no hacerlo otra vez.
La chica, mientras yo contaba los pormenores, avanzo unos 30 años, y en eso, de fondo intentando interrumpirla, surge una voz que me sorprende por su juventud, pero más que nada, que crea que lo que dice es “la otra historia” cuando la que relata es la oficial. La joven trata de ponerse a la altura de la chica, pero le es imposible.
Ahí se genera un nuevo conflicto del que por poco participo, pero prefiero callar a los demonios que me nacen. Esta disputa es corta y termina con la joven derrotada ante todos, pero victoriosa seguramente en su cabeza, perdona otra vez juzgue, no cambio mas.
La ininterrupción fue corta, y el relato de la chica que no se detuvo por el brete, debió avanzar unos 10 años.1985 aproximadamente, en esta sección no aparecen conflictos, si yo hablara seguramente empezaría uno largo así que callo.
Mucho más rápido que los anteriores, pasan unos 20 años en el relato de la chica, que sigue inmaculada a pesar del tiempo transcurrido. Ya estamos en el 2005 nos aproximamos a la fecha de esta reseña histórica que cuenta otra reseña histórica. La mia mucho mas mediocre solo cuenta un día, la de ella varios años, pero lo mágico es que ambas tardan casi lo mismo en ser descritas.
Así los últimos 5 años son los más tristes puesto que veo aproximarse el final del relato, y lo que vendrá no puedo saberlo. Pero lo que si se es que voy a estar ahí para escuchar como fue pasando el tiempo después de este tiempo.
Ella seguramente tendrá mas arrugas, al igual que yo… pero seguirá contando como paso todo, y durante ese relato ambos estaremos intactos.
A todo esto yo estaré admirándola y relatando su relato, hasta que nuestra historia sea contada por otros, ya que hablar de historia es hablar para nunca terminar.
Francisco Fariña 17/11/10
En frente alguien se ríe cuando yo confieso que tengo convicciones, pareciera tomarme como un estupido más. El enojo es inevitable, pero mas tarde recuerdo que la condición de quien no tiene pasión es justamente creer que la mediocridad pasa por quienes la tenemos.
A todo esto la chica sigue hablando, ya esta por el año 1945 aproximadamente, la historia relatada pasa en segundos, ironía pura ironía.
En su narración para nada objetiva, (aunque ninguna lo es en verdad, pero esta no lo disimula) manifiesta su pensar, y debo decir que me sorprende, la juzgue mal (pensé que era mas parecida a mi), si soy humano juzgue sin conocer, voy a tratar de no hacerlo otra vez.
La chica, mientras yo contaba los pormenores, avanzo unos 30 años, y en eso, de fondo intentando interrumpirla, surge una voz que me sorprende por su juventud, pero más que nada, que crea que lo que dice es “la otra historia” cuando la que relata es la oficial. La joven trata de ponerse a la altura de la chica, pero le es imposible.
Ahí se genera un nuevo conflicto del que por poco participo, pero prefiero callar a los demonios que me nacen. Esta disputa es corta y termina con la joven derrotada ante todos, pero victoriosa seguramente en su cabeza, perdona otra vez juzgue, no cambio mas.
La ininterrupción fue corta, y el relato de la chica que no se detuvo por el brete, debió avanzar unos 10 años.1985 aproximadamente, en esta sección no aparecen conflictos, si yo hablara seguramente empezaría uno largo así que callo.
Mucho más rápido que los anteriores, pasan unos 20 años en el relato de la chica, que sigue inmaculada a pesar del tiempo transcurrido. Ya estamos en el 2005 nos aproximamos a la fecha de esta reseña histórica que cuenta otra reseña histórica. La mia mucho mas mediocre solo cuenta un día, la de ella varios años, pero lo mágico es que ambas tardan casi lo mismo en ser descritas.
Así los últimos 5 años son los más tristes puesto que veo aproximarse el final del relato, y lo que vendrá no puedo saberlo. Pero lo que si se es que voy a estar ahí para escuchar como fue pasando el tiempo después de este tiempo.
Ella seguramente tendrá mas arrugas, al igual que yo… pero seguirá contando como paso todo, y durante ese relato ambos estaremos intactos.
A todo esto yo estaré admirándola y relatando su relato, hasta que nuestra historia sea contada por otros, ya que hablar de historia es hablar para nunca terminar.
Francisco Fariña 17/11/10
domingo, 14 de noviembre de 2010
Nunca como antes
Ven bailar, temblar, morir y nada mas (falsa alegría de brillar). Vestidos de muerte y con decoraciones sensuales a los sentidos, vuelan lejos, y ya no (o nunca como antes) regresaran. Se desploman sobre el día que acaba de nacer, y sus pensamientos encerrados no detienen su malestar.
Envasados en consuelos que hacen espuma, retornan a la tierra como diamantes, auténticos diamantes, de origen sangriento e insondable. Pulen su piel y se cuelgan de las cadenas, para volver a sorprender.
Francisco Fariña
Envasados en consuelos que hacen espuma, retornan a la tierra como diamantes, auténticos diamantes, de origen sangriento e insondable. Pulen su piel y se cuelgan de las cadenas, para volver a sorprender.
Francisco Fariña
jueves, 11 de noviembre de 2010
Gotas
Hay gotas que son sabias, y te ayudan a pensar. Otras brotan lavando la ingratitud, o nacen de sonrisas impalpables.
Algunas son liberadas por el cielo, y añejan la ciudad, que se torna sepia mientras los pies aceleran su marcha.
No empapan a los que las observan detrás de un ventanal, pero ablanda sus corazones, y así afloran nuevas gotas que logran su cometido final.
Son cautivas del viento y de las emociones. Prisioneras nos liberan y libres nos vuelven prisioneros. Acusarlas seria pecado, son consecuencia, son involuntarias, son pequeñas y delicadas, son, solo son, simples gotas.
Francisco Fariña
Algunas son liberadas por el cielo, y añejan la ciudad, que se torna sepia mientras los pies aceleran su marcha.
No empapan a los que las observan detrás de un ventanal, pero ablanda sus corazones, y así afloran nuevas gotas que logran su cometido final.
Son cautivas del viento y de las emociones. Prisioneras nos liberan y libres nos vuelven prisioneros. Acusarlas seria pecado, son consecuencia, son involuntarias, son pequeñas y delicadas, son, solo son, simples gotas.
Francisco Fariña
lunes, 8 de noviembre de 2010
Mil rachas
Y así entre risas se escapa el cielo
Ves no todo es perfecto como crees
Sudaste ya mil rachas y esta te gano
Ahora sos el mejor perdedor (peor es nada)
Despojos de un esqueleto humeante
Alterado por los absurdos flashes
Cree que preparar el gran banquete
Y así entre el estupor, la nada le pasa
Muchas servilletas en la mesa
Cuanto mono adornado en el salón
Cuanto infierno, ¡y todo para vos!
Agarra ese vaso y ablanda tu cuero
Ahí solo hay éxito, falso, pero éxito al fin
Deja que ellos acomoden tus fotos
Después de un tiempo todo será normal
Te lo juro, ni Dios se va a enterar.
Francisco Fariña
Ves no todo es perfecto como crees
Sudaste ya mil rachas y esta te gano
Ahora sos el mejor perdedor (peor es nada)
Despojos de un esqueleto humeante
Alterado por los absurdos flashes
Cree que preparar el gran banquete
Y así entre el estupor, la nada le pasa
Muchas servilletas en la mesa
Cuanto mono adornado en el salón
Cuanto infierno, ¡y todo para vos!
Agarra ese vaso y ablanda tu cuero
Ahí solo hay éxito, falso, pero éxito al fin
Deja que ellos acomoden tus fotos
Después de un tiempo todo será normal
Te lo juro, ni Dios se va a enterar.
Francisco Fariña
martes, 2 de noviembre de 2010
Delirante
Subido al aguacero, me libero del martirio de esconder mi locura. La primavera no lo acepta, se adelanta, y otra vez no me espera. Dicen que cuando te alcanza ya no se suelta, se aferra como yo me aferro al escapulario celestial que dilata el mar. Pero las ataduras de la razón me pesan más que la ausencia de la primavera.
Pagando el precio de pertenecer, al que consideran “bando vencido”, me interno en el océano y solo me guio por el albatros que forman mis manos. Ocultando la faz impregnada de diamantes de sal, asumo el temor de exponer esa debilidad. El ingrávido temblor o el espasmo antes dormir, me señalan que supuran las palabras. Le gano otra vuelta al tiempo y hago caso omiso al sueño.
Confieso, se mas de lo que quisiera saber sobre las madrugadas, pero acepto la pena de no ser lo ideal, la cobardía de llorar cuando nadie me ve, y la satisfacción de ser el delirante que soy.
Francisco Fariña
Pagando el precio de pertenecer, al que consideran “bando vencido”, me interno en el océano y solo me guio por el albatros que forman mis manos. Ocultando la faz impregnada de diamantes de sal, asumo el temor de exponer esa debilidad. El ingrávido temblor o el espasmo antes dormir, me señalan que supuran las palabras. Le gano otra vuelta al tiempo y hago caso omiso al sueño.
Confieso, se mas de lo que quisiera saber sobre las madrugadas, pero acepto la pena de no ser lo ideal, la cobardía de llorar cuando nadie me ve, y la satisfacción de ser el delirante que soy.
Francisco Fariña
Suscribirse a:
Entradas (Atom)