domingo, 20 de febrero de 2011

Umbral

Ahí están, con sus escafandras espaciales, tratando de que los huesos no se le congelen.

Se volvieron subversivos de sus cuerpos en forma de pez anclado en la arena blanca del Brasil. Plantan semillas de hormigón, que hasta tocar lunas y submarinos agarran los vientos, solo velas, solo velas, son solo viento en las velas.

Velorio de dignidad fanfarria para el agotamiento poético, que entre palabras muertas, muere, y este no se vela, se siente. Vuelve, renace y dice “no hay estructura, ahora somos gelatina en terremotos que cambian el eje de la tierra”. ¡Ahora si! El mundo es como queremos blando y abrazable. Llenando sus esquinas de cerveza derramada entre brazos amigos somos el todo.

Paredes con mil leyendas, artistas que pintan carteles y desdibujan la malsana publicidad.
Ahora que somos ex-psicoanalizables, no tenemos cintas en los cabellos.
En mundos eléctricos, los impulsos que rebotan nos hacen sentir ¡Vivos al fin!


Francisco Fariña

lunes, 14 de febrero de 2011

Reemplazo

Cruel escape de mi condena.
¿Quién pudiera hacerte volver?
¿Cuándo, por un nuevo corazón, lo mío se volvió vulgar?
Estalla en tu ilusión esa nueva luz.
Lo nuevo se ve mejor.
O esto quizás siempre fue pasado,
divisando nuevos horizontes.
Ahora forastero de tu cuerpo,
ya no me encuentro.
Vuelven viejas fotos, cada vez más hermosas.
Brilla en tus labios la palabra libertad.
Y en ella, muere también mi ser.
Mil situaciones pero una sensación,
soledad.
Ahora no podre, volverte a ver.

Francisco Fariña

jueves, 3 de febrero de 2011

Seguir

Nos librara el destino de la cordura, de no ser nosotros.
Seguí creyendo en tu estrella, por más que te digan trastornado.
Ellos ponen fronteras a los sueños más hermosos.
Nunca, ni en otro mundo, me veras de su mismo lado.
Yo creo en la musa que te graba la piel a fuego. Que con su calor te advierte de su breve momento.

Jamás guardes tus manos, siempre hay una superficie con ganas de oírte.
Por que las mariposas no se rinden, aún sabiendo de su corto vuelo.
Por que los lobos le siguen cantando a una luna cada vez más sorda.
Por que el mar sueña cada noche, en llegar al cielo.
Seguí, por que a pesar de “ellos”, los amantes siguen fraguando el próximo encuetro.



Francisco Fariña