Dicen que venimos del mismo material estelar. Por eso veo todo tan común en todos.
Juntemos papeles en los rincones y hagamos un mundo mejor.
El polvo estelar nos salio mal, definitivamente. Pero el papel nos tiene que salir mejor.
Papeles con millones de colores que hagan sentir vergüenza a las estrellas.
Humanos hechos de la textura que queramos, suaves, con ángulos, y mil ojos.
¿Tantos ojos? Si por que ese mundo será hermoso, y dos no alcanzaran.
Reconozco que son hermosas ardiendo en el cielo, pero el papel es nuestro.
Libremente nuestro, que contenga nuestras emociones mas profundas y eternas.
El papel nos conoce mejor que nadie, a nadie mas le contamos tantos secretos.
Quizás le quedamos grandes a las estrellas, evolucionemos hacia el papel.
A ellas le escribimos canciones, pero siempre sobre el papel, jamás debajo de el.
Seremos entonces de papel, juntemos papel en los rincones y hagamos un mundo mejor.
Francisco Fariña
Cuadernos Virtuales
miércoles, 2 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Umbral
Ahí están, con sus escafandras espaciales, tratando de que los huesos no se le congelen.
Se volvieron subversivos de sus cuerpos en forma de pez anclado en la arena blanca del Brasil. Plantan semillas de hormigón, que hasta tocar lunas y submarinos agarran los vientos, solo velas, solo velas, son solo viento en las velas.
Velorio de dignidad fanfarria para el agotamiento poético, que entre palabras muertas, muere, y este no se vela, se siente. Vuelve, renace y dice “no hay estructura, ahora somos gelatina en terremotos que cambian el eje de la tierra”. ¡Ahora si! El mundo es como queremos blando y abrazable. Llenando sus esquinas de cerveza derramada entre brazos amigos somos el todo.
Paredes con mil leyendas, artistas que pintan carteles y desdibujan la malsana publicidad.
Ahora que somos ex-psicoanalizables, no tenemos cintas en los cabellos.
En mundos eléctricos, los impulsos que rebotan nos hacen sentir ¡Vivos al fin!
Francisco Fariña
Se volvieron subversivos de sus cuerpos en forma de pez anclado en la arena blanca del Brasil. Plantan semillas de hormigón, que hasta tocar lunas y submarinos agarran los vientos, solo velas, solo velas, son solo viento en las velas.
Velorio de dignidad fanfarria para el agotamiento poético, que entre palabras muertas, muere, y este no se vela, se siente. Vuelve, renace y dice “no hay estructura, ahora somos gelatina en terremotos que cambian el eje de la tierra”. ¡Ahora si! El mundo es como queremos blando y abrazable. Llenando sus esquinas de cerveza derramada entre brazos amigos somos el todo.
Paredes con mil leyendas, artistas que pintan carteles y desdibujan la malsana publicidad.
Ahora que somos ex-psicoanalizables, no tenemos cintas en los cabellos.
En mundos eléctricos, los impulsos que rebotan nos hacen sentir ¡Vivos al fin!
Francisco Fariña
lunes, 14 de febrero de 2011
Reemplazo
Cruel escape de mi condena.
¿Quién pudiera hacerte volver?
¿Cuándo, por un nuevo corazón, lo mío se volvió vulgar?
Estalla en tu ilusión esa nueva luz.
Lo nuevo se ve mejor.
O esto quizás siempre fue pasado,
divisando nuevos horizontes.
Ahora forastero de tu cuerpo,
ya no me encuentro.
Vuelven viejas fotos, cada vez más hermosas.
Brilla en tus labios la palabra libertad.
Y en ella, muere también mi ser.
Mil situaciones pero una sensación,
soledad.
Ahora no podre, volverte a ver.
Francisco Fariña
¿Quién pudiera hacerte volver?
¿Cuándo, por un nuevo corazón, lo mío se volvió vulgar?
Estalla en tu ilusión esa nueva luz.
Lo nuevo se ve mejor.
O esto quizás siempre fue pasado,
divisando nuevos horizontes.
Ahora forastero de tu cuerpo,
ya no me encuentro.
Vuelven viejas fotos, cada vez más hermosas.
Brilla en tus labios la palabra libertad.
Y en ella, muere también mi ser.
Mil situaciones pero una sensación,
soledad.
Ahora no podre, volverte a ver.
Francisco Fariña
jueves, 3 de febrero de 2011
Seguir
Nos librara el destino de la cordura, de no ser nosotros.
Seguí creyendo en tu estrella, por más que te digan trastornado.
Ellos ponen fronteras a los sueños más hermosos.
Nunca, ni en otro mundo, me veras de su mismo lado.
Yo creo en la musa que te graba la piel a fuego. Que con su calor te advierte de su breve momento.
Jamás guardes tus manos, siempre hay una superficie con ganas de oírte.
Por que las mariposas no se rinden, aún sabiendo de su corto vuelo.
Por que los lobos le siguen cantando a una luna cada vez más sorda.
Por que el mar sueña cada noche, en llegar al cielo.
Seguí, por que a pesar de “ellos”, los amantes siguen fraguando el próximo encuetro.
Francisco Fariña
Seguí creyendo en tu estrella, por más que te digan trastornado.
Ellos ponen fronteras a los sueños más hermosos.
Nunca, ni en otro mundo, me veras de su mismo lado.
Yo creo en la musa que te graba la piel a fuego. Que con su calor te advierte de su breve momento.
Jamás guardes tus manos, siempre hay una superficie con ganas de oírte.
Por que las mariposas no se rinden, aún sabiendo de su corto vuelo.
Por que los lobos le siguen cantando a una luna cada vez más sorda.
Por que el mar sueña cada noche, en llegar al cielo.
Seguí, por que a pesar de “ellos”, los amantes siguen fraguando el próximo encuetro.
Francisco Fariña
domingo, 30 de enero de 2011
Almas
Entrega su bandera al temor,
de una batalla jamás librada.
Lo posible queda en el éter,
y lo único tangible, es la derrota.
Desea que la oportunidad
retorne por su ventana. Y se presente
como la mariposa que encarna en sus colores
las almas de los que habiendo reñido,
fueron caídos.
Que encienda en su corazón
la flama de los guerreros que no ceden al miedo.
Sueña con los desquiciados que se animan
a romper utopías con sus manos.
Con los que sangrando intentos,
saben,
que su destino esta hecho
con los pasos que han dado.
Francisco Fariña
de una batalla jamás librada.
Lo posible queda en el éter,
y lo único tangible, es la derrota.
Desea que la oportunidad
retorne por su ventana. Y se presente
como la mariposa que encarna en sus colores
las almas de los que habiendo reñido,
fueron caídos.
Que encienda en su corazón
la flama de los guerreros que no ceden al miedo.
Sueña con los desquiciados que se animan
a romper utopías con sus manos.
Con los que sangrando intentos,
saben,
que su destino esta hecho
con los pasos que han dado.
Francisco Fariña
jueves, 27 de enero de 2011
Raíz de tu corazón
Mujer llena de metáforas, no están en lo hondo.
Viajaste tan al centro que escapa a mi razón.
Indagando en tu ser, mi luz no vio la respuesta.
La querías para vos, pero no quise entender tu sol.
Confundido, no entendí que la réplica estaba ahí.
Vos con tus palabras, hablas por todas las bocas.
Aunque no hablen el mismo idioma, las entendes.
Sacas la raíz de tu corazón, y ledas vida a una flor
Decís que quisieras disfrazar versos como yo.
Pero yo quisiera poder conocer mi centro, como vos.
Por que donde un hueco atormente un alma.
Estarán esas palabras, nítidas como el agua.
Para aliviar, sanar, o simplemente reflexionar.
Francisco Fariña
Viajaste tan al centro que escapa a mi razón.
Indagando en tu ser, mi luz no vio la respuesta.
La querías para vos, pero no quise entender tu sol.
Confundido, no entendí que la réplica estaba ahí.
Vos con tus palabras, hablas por todas las bocas.
Aunque no hablen el mismo idioma, las entendes.
Sacas la raíz de tu corazón, y ledas vida a una flor
Decís que quisieras disfrazar versos como yo.
Pero yo quisiera poder conocer mi centro, como vos.
Por que donde un hueco atormente un alma.
Estarán esas palabras, nítidas como el agua.
Para aliviar, sanar, o simplemente reflexionar.
Francisco Fariña
domingo, 23 de enero de 2011
Entender
Especulo hacia el sol.
Mira todos alrededor.
La colina cae otra vez.
Mi amor, no hay hoy.
Ni coro de sirenas,
ni luces gimiendo
La salida se cerró.
Donde, atrás, ya no.
Decime cielo, como ir.
Santa, la quietud mata.
Queme el agua bendita.
Por eso me asesina así.
Y si no entendes jamás,
que estos años son así.
Despréndete de tu sien.
Francisco Fariña
Mira todos alrededor.
La colina cae otra vez.
Mi amor, no hay hoy.
Ni coro de sirenas,
ni luces gimiendo
La salida se cerró.
Donde, atrás, ya no.
Decime cielo, como ir.
Santa, la quietud mata.
Queme el agua bendita.
Por eso me asesina así.
Y si no entendes jamás,
que estos años son así.
Despréndete de tu sien.
Francisco Fariña
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