Si ya no hay escaleras de sueños
Ni otra realidad detrás del espejo
Los caminos no conducen a Roma
Las murallas bañadas en lágrimas
Por ignorar las palabras de Casandra
Apagaron al fin sus ojos azules
Cuando llegamos a tocar el cielo
Las hadas fueron arrojadas al mar
Dijimos entonces, nunca será igual
Alicia, marchita aguarda en soledad
No dormirse, temiendo no despertar
Pero el polvo ya cubrió su rostro
En nunca jamás la estrella se apago
Y Peter se embriaga con el Capitán
Ambos envejecen y mueren, una vez más
Francisco Fariña
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