Hay gotas que son sabias, y te ayudan a pensar. Otras brotan lavando la ingratitud, o nacen de sonrisas impalpables.
Algunas son liberadas por el cielo, y añejan la ciudad, que se torna sepia mientras los pies aceleran su marcha.
No empapan a los que las observan detrás de un ventanal, pero ablanda sus corazones, y así afloran nuevas gotas que logran su cometido final.
Son cautivas del viento y de las emociones. Prisioneras nos liberan y libres nos vuelven prisioneros. Acusarlas seria pecado, son consecuencia, son involuntarias, son pequeñas y delicadas, son, solo son, simples gotas.
Francisco Fariña
Me encantó. "Algunas son liberadas por el cielo y añejan la ciudad que se torna sepia, mientras los pies aceleran su marcha" esa frase es espléndida. Y me llamó particularmente la atención como uniste las palabras Sonrisas e Impalpables. Queda muy bonito. Seguí escribiendo así, tenes un talento especial, nunca nunca lo sueltes.
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