Su pálido rostro baila
curando las almas heridas
Su corazón va muriendo
mientras sopla el dolor
Todo disimulan sus labios
Carmesí agranda su risa
y un color le da la mano
Yo mientras, sigo respirando
Los incorrectos amaestrados
y los confusos libres vuelan
No hay temor, ya no mas
nunca antes tuvo tal traje
Asoma su belleza pura
Y la mano saca el gorro
descubriendo mi flores
que se vuelven palomas
Pensé no hay mas tesoros ya
se los llevaron hace tiempo
Pero sus muecas dicen no
aun queda uno que sabe brillar
Y tapando la luna naufraga
en islas que no tienen retorno
Así la arena besa su espalda
y la muerte su alma desgastada
Bebí de la savia de su sien
que fue para mi, el agua bendita
Pero no volveré a verla otra vez
cuando la llame el dolor del alma
Francisco Fariña
No hay comentarios:
Publicar un comentario