Mirando gente al rededor
veo mascaras de carnaval
Asumiendo bajo las luces
nunca volverá a ser igual
Derramando el vino dulce
el mendigo muere otra vez
Que voz lo reemplazara
cuando nadie sabe amar
La gracia de su sonrisa
en la noche marginal
Temblando hundió sus venas
justo antes de pensar
Mi astucia en mal juego
me tienta a mezclarme
entre los confusos arlequines
que ya ignoran a mi Dios
Amanece fugaz una risa
y la lagrima de un payaso
que mira desde el aparador
hace todo un poco peor
Hijas en dirección a vos
siempre acuden al calor
Enemigas de tu identidad
aun conservan el disfraz
Recrudece la figura del sol
al recordar viejos rituales
intentando negar el color
que sangra en su interior
Francisco Fariña
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